La depilación con cera tibia o fría permite una extracción del vello desde la raíz (al igual que el método anterior) aunque por la escasa temperatura, no genera enrojecimiento, por lo que es menos invasivo para la piel. Esta técnica denominada “en frío” es recomendada para aquellas mujeres que sufren problemas circulatorios, o que son propensas a las irritaciones causadas por el calor.
La novedad de la depilación con cera fría radica en que la cera tiene la misma temperatura que la piel, y es imposible que se generen quemaduras, lo que la convierte en una tarea menos arriesgada, por lo que puede realizarse tanto en casa (una misma) como en un centro de belleza.
Como primer paso para depilarse con cera fría, la cera requiere un calentamiento mínimo e inclusive puede hacerse en el microondas. Además se encuentra en el Mercado esa misma cera en formato de bandas que se calientan frotándolas únicamente con las manos, lo que las convierte en aliadas de la practicidad femenina, ya que pueden utilizarse en cualquier lugar y ocasión. De quedar algún residuo en la piel, es fácilmente removible con agua.
Las desventajas de la depilación con cera fría o tibia no difieren mucho de la depilación con cera caliente, salvo por evitar las quemaduras en la piel. Debe utilizarse sobre el vello crecido, de unas tres semanas como mínimo; asegurar que la misma sea retirada a contra pelo, y con un solo movimiento firme para impedir un mayor dolor. Una vez finalizada la sesión depilatoria, es aconsejable humectar la zona para hidratar la piel y evitar descamaciones futuras.
La depilación con cera tibia o fría es altamente recomendable para remover el vello de aquellas zonas sensibles, como el bozo, las cejas y el mentón, así como también el área del bikini.