La depilación con cera caliente es una de las técnicas más utilizadas después de la maquinilla de afeitar. Consiste en calentar la cera a baño maría (esto es dentro de un recipiente que contenga agua, NO directamente sobre el fuego) hasta que tenga una consistencia espesa, similar a la de la miel. Es necesario asegurarse que el área de aplicación este lo suficientemente limpia y deslizar la cera con una espátula preferentemente de madera. En este punto la técnica puede desarrollarse de dos maneras: se aplica una tela o banda sobre la pasta o bien se utiliza una película de cera solamente. En el primero de los casos, se toma la punta de la banda para extraer la cera; sino puede utilizarse la misma espátula para realizar el tirón. Sin importar la manera en que se haga, debe retirarse de un solo movimiento, a contra pelo, para evitar mayor dolor. Una vez finalizado los pasos anteriores, se recomienda hidratar la piel con alguna crema o loción humectante. Un consejito: probar con un área pequeña antes de seguir con un área grande, para evitar reacciones alérgicas.
Depilarse utilizando cera es rápido y efectivo, además de tener ciertas ventajas comparada con la maquinilla de afeitar. A medida que las depilaciones son más frecuentes, el vello comienza a debilitarse. Generalmente tarda en crecer entre 4 a 6 semanas. Y la piel queda más tersa y suave que con el uso de una rasuradora.
Sin embargo, el dolor es uno de los factores negativos, ya que las primeras veces suele tirar demasiado. Además para volver a depilarse hay que esperar a que el vello esté bastante crecido y esto suele ser un tanto tedioso para la mujer. Si bien es una técnica que puede realizarse en casa, las primeras veces es necesario ir a un especialista, lo que insume dinero y tiempo.
Si la depilación no se hace de manera adecuada, pueden ocurrir quemaduras (cuando la cera no se calienta a punto justo), irritaciones en la piel, y hasta vellos que crecen internamente que causan molestia y dolor.